viernes, 22 de julio de 2016

Lenguaje simbólico


Fue Carl Gustav Jung, como señalábamos antes, quien empezó a utilizar los cuentos y el lenguaje simbólico como herramienta equilibradora, como una experiencia emotiva que sana nuestro corazón y nuestras entrañas.
El lenguaje simbólico sirve para abrirse a la dimensión de la conciencia y tiene grandes resonancias en nuestro interior. Su efecto es similar al de la música, que tiene la capacidad de transportarnos más allá de nosotros. Con el lenguaje simbólico sucede lo mismo. Además, nos libera de algunas limitaciones, lo cual nunca viene mal.
El lenguaje simbólico alimenta el contenido de las expresiones artísticas, los sueños, los cuentos tradicionales y los mitos. La diferencia está en que unos son producto de la creatividad individual
(sueños, poesía, literatura, música, arte) y otros de la creatividad colectiva, llegando a formar parte de la tradición de diferentes generaciones, de un pueblo, de una cultura, de una civilización y hasta de la humanidad. Con la denominación de «cuentos de hadas» tienen ese toque que une lo que llamamos real y lo que reconocemos como fantástico.
Estas antiguas historias, además, proponen «ejemplos», en un sentido amplio de la palabra, por su propia condición simbólica y por las creencias que comparten con todas las civilizaciones. Si estos cuentos trascienden el tiempo y el espacio, tal como lo hacen, es quizá porque aluden al mundo interior, al alma y al sentido de la vida.
La gran ventaja del lenguaje simbólico es que cada uno puede entender la realidad a su medida sin necesidad de lecciones magistrales. Nos convertimos en nuestros propios maestros porque escuchamos nuestra voz interior y a ese gran maestro que lo habita y al que tantas veces queremos escuchar pero no sabemos cómo. Así que en realidad en este libro te invitamos a emprender un viaje maravilloso hasta ese maestro. No se trata de aprender frases milagrosas ni recetas que parecen funcionarle a todo el mundo menos a uno. Se trata de reconocer nuestras propias herramientas y utilizarlas a nuestra medida. Y de paso podrás conocer tus ranas, tus princesas y tus príncipes, para que no te tomen por sorpresa cuando se sienten olvidados, ni te asusten o te esclavicen, sino para cuidarlos y permitir que sean felices y coman perdices.
Cierra los ojos y repite conmigo: «Érase una vez…» y déjate llevar por la magia. Si te asusta, basta abrir los ojos para salir del cuento. ¿Te vienes?


Coaching mágico para convertir a tu rana en príncipe
pp. 20-21 

sábado, 16 de julio de 2016

Las parábolas de Jesús. El problema


- Las parábolas de Jesús tienen un fundamento histórico sólido; son un fragmento de la roca primitiva de la tradición.
- Se admite generalmente que las imágenes se graban en la memoria más fijamente que los temas abstractos y, en relación a las parábolas de Jesús, conviene añadir que reflejan fielmente y con claridad especial su Buena Nueva, el carácter escatológico de su predicación, la seriedad de su llamada a la penitencia, su oposición al fariseísmo.
- Tras el texto griego, se deja entrever la lengua materna de Jesús y las imágenes de la vida palestina.
- Las parábolas de Jesús son algo enteramente nuevo. Hay que preguntarse seriamente si el modelo de Jesús (junto a otros influjos, por ejemplo, las fábulas griegas de animales) no ha tomado parte decisiva en el origen del género literario de las parábolas rabínicas.
- Jesús habla con sencillez y claridad únicas, una peculiaridad personal, una maestría desconocida en la construcción. Debemos concluis que se trata de una fiel cuando leemos las parábolas, estamos en la proximidad inmediata de Jesús.
- Aunque las parábolas sean sencillas y claras que hasta un niño las puede comprender; sin embargo, presentan un problema difícil: el descubrimiento de su sentido original.
- Un error ocurrido en los primeros decenios después de la muerte de Jesús fue tratar las parábolas como alegorías, es decir, dar a cada detalle de la parábola un sentido profundo; ésto influenciados por la interpretación griega de sus mitos.
Lo que contribuyó más a la interpretación alegórica fue la teoría de la obstinación, según la cual las parábolas serían un velo para ocultar el misterio del reino de Dios a los que está fuera.
Ésto se verificó debido a la traducción de algunos términos griegos: misterion y parabole se correspondían; pero parabole (en hebreo = masal y en arameo = matla) significa enigma.
Podemos concluir que las parábolas no tienen un sentido enigmático o alegórico, ni encierran algún misterio especial; todo lo contrario.
- Las parábolas han de entenderse dentro del contexto de la vida real, con un contenido escatológico.
- En otro momento se intentó clasificar a las parábolas en categorías. Se distinguía entre metáfora, comparación, símil, alegoría, etc,: sin embargo, en el hebreo masal (= arameo matla) comprende todas estas categorías y más, sin hacer distinción. En el judaísmo posbíblico se refería a: símil, comparación, alegoría, fábula, proverbio, revelación apocalíptica, enigma, seudónimo, símbolo, ficción, ejemplo (paradigma), motivo, argumentación, disculpa, objeción, chiste.
- Parabolé en el Nuevo Testamento tiene la significación de símil, comparación, figura, dicho agudo, adagio, proverbio, enigma, regla.
Para nosotros, queda claro que "parábola" tiene el sentido amplio de masal/matla.
- Las parábolas de Jesús no son obras de arte (al menos como primera intención); no quieren tampoco inculcar principios generales (no se crucificaría a un maestro por contar historias amenas para instruir en moral), sino que cada una de ellas fue pronunciada en una situación concreta de la vida de Jesús, en unas circunstancias únicas, a menudo imprevistas. Además se trata de situaciones de lucha, de justificación, de defensa, de ataque, incluso desafío: las parábolas son -no exclusivamente, pero sí en gran parte- armas de combate. Cada una de ellas exige una respuesta al instante.


Las parábolas de Jesús
pp. 8-23 

miércoles, 29 de junio de 2016

La hermos sirvienta


Erase una vez un sultán, dueño de la fe y del mundo. Habiendo salido de caza, se alejó de su palacio y, en su camino, se cruzó con una joven esclava. En un instante él mismo se convirtió en esclavo. Compró a aquella sirvienta y la condujo a su palacio para decorar su dormitorio con aquella belleza. Pero, enseguida, la sirvienta cayó enferma.

¡Siempre pasa lo mismo! Se encuentra la cántara, pero no hay agua. Y cuando se encuentra agua, ¡la cántara está rota! Cuando se encuentra un asno, es imposible encontrar una silla. Cuando por fin se encuentra la silla, el asno ha sido devorado por el lobo.

El sultán reunió a todos los médicos y les dijo:

Estoy triste, sólo ella podrá poner remedio a mi pena. Aquel de vosotros que logre curar al alma de mi alma, podrá participar de mis tesoros.

Los médicos le respondieron:

Te prometemos hacer lo necesario. Cada uno de nosotros es como el Mesías de este mundo. Conocemos el bálsamo que conviene a las heridas del corazón.

Al decir esto, los médicos habían menospreciado la voluntad divina. Pues olvidar decir “¡Insh Allah!” hace al hombre impotente. Los médicos ensayaron numerosas terapias, pero ninguna fue eficaz. La hermosa sirvienta se desmejoraba cada día un poco más y las lágrimas del sultán se transformaban en arroyo.

Todos los remedios ensayados daban el resultado inverso del efecto provisto. El sultán, al comprobar la impotencia de sus médicos, se trasladó a la mezquita. Se prosternó ante el Mihrab e inundó el suelo con sus lágrimas. Dio gracias a Dios y le dijo:

“Tú has atendido siempre a mis necesidades y yo he cometido el error de dirigirme a alguien distinto a ti. ¡Perdóname!”

Esta sincera plegaria hizo desbordarse el océano de los favores divinos, y el sultán, con los ojos llenos de lágrimas, cayó en un profundo sueño. En su sueño, vio a un anciano que le decía:

“¡Oh, sultán! ¡Tus ruegos han sido escuchados! Mañana recibirás la visita de un extranjero. Es un hombre justo y digno de confianza. Es también un buen médico. Hay sabiduría en sus remedios y su sabiduría procede del poder de Dios”.

Al despertar, el sultán se sintió colmado de alegría y se instaló en su ventana para esperar el momento en el que se realizaría su sueño. Pronto vio llegar a un hombre deslumbrante como el sol en la sombra.

Era, desde luego, el rostro con el que había soñado. Acogió al extranjero como a un visir y dos océanos de amor se reunieron. El anfitrión y su huésped se hicieron amigos y el sultán dijo:

“Mi verdadera amada eras tú y no esta sirvienta. En este bajo mundo, hay que acometer una empresa para que se realice otra. ¡Soy tu servidor”.

Se abrazaron y el sultán añadió:

“¡La belleza de tu rostro es una respuesta a cualquier pregunta!”.

Mientras le contaba su historia, acompañó al sabio anciano junto a la sirvienta enferma. El anciano observó su tez, le tomó el pulso y descubrió todos los síntomas de la enfermedad. Después, dijo:

“Los médicos que te han cuidado no han hecho sino agravar tu estado, pues no han estudiado tu corazón”.

No tardó en descubrir la causa de la enfermedad, pero no dijo una palabra de ella. Los males del corazón son tan evidentes como los de la vesícula. Cuando la leña arde, se percibe. Y nuestro médico comprendió rápidamente que no era el cuerpo de la sirvienta el afectado, sino su corazón.

Pero, cualquiera que sea el medio por el cual se intenta describir el estado de un enamorado, se encuentra uno tan desprovisto de palabras como si fuera mudo ¡Sí! Nuestra lengua es muy hábil en hacer comentarios, pero el amor sin comentarios es aún más hermoso. En su ambición por describir el amor, la razón se encuentra como un asno tendido cuan largo es sobre el lodo. Pues el testigo del sol es el mismo sol.

El sabio anciano pidió al sultán que hiciera salir a todos los ocupantes del palacio, extraños o amigos.

“Quiero, dijo, que nadie pueda escuchar a las puertas, pues tengo unas preguntas que hacer a la enferma”.

La sirvienta y el anciano se quedaron, pues, solos en el palacio del sultán. El anciano empezó entonces a interrogarla con mucha dulzura:

“¿De dónde vienes? Tú no debes ignorar que cada región tiene métodos curativos propios. ¿Te quedan parientes en tu país? ¿Vecinos? ¿Gente a la que amas?”.

Y, mientras le hacía preguntas sobre su pasado, seguía tomándole el pulso.

Si alguien se ha clavado una espina en el pie, lo apoya en su rodilla e intenta sacársela por todos los medios. Si una espina en el pie causa tanto sufrimiento, ¡qué decir de una espina en el corazón! Si llega a clavarse una espina bajo la cola de un asno, éste se pone a rebuznar creyendo que sus voces van a quitarle la espina, cuando lo que hace falta es un hombre inteligente que lo alivie.

Así nuestro competente médico prestaba gran atención al pulso de la enferma en cada una de las preguntas que le hacía. Le preguntó cuáles eran las personas con quienes vivía y comía. El pulso permanecía invariable hasta el momento en que mencionó la ciudad de Samarkanda. Comprobó una repentina aceleración. Las mejillas de la enferma, que hasta entonces eran muy pálidas, empezaron a ruborizarse. La sirvienta le reveló entonces que la causa de sus tormentos era un joyero de Samarkanda que vivía en su barrio cuando ella había estado en aquella ciudad.

El médico le dijo entonces:

“No te inquietes más, he comprendido la razón de tu enfermedad y tengo lo que necesitas para curarte. ¡Que tu corazón enfermo recobre la alegría! Pero no reveles a nadie tu secreto, ni siquiera al sultán”.

Después fue a reunirse con el sultán, le expuso la situación y le dijo:

“Es preciso que hagamos venir a esa persona, que la invites personalmente. No hay duda de que estará encantado con tal invitación, sobre todo si le envías como regalo unos vestidos adornados con oro y plata”.

El sultán se apresuró a enviar a algunos de sus servidores como mensajeros ante el joyero de Samarkanda. Cuando llegaron a su destino, fueron a ver al joyero y le dijeron:

“¡Oh, hombre de talento! ¡Tu nombre es célebre en todas partes! Y nuestro sultán desea confiarte el puesto de joyero de su palacio. Te envía unos vestidos, oro y plata. Si vienes, serás su protegido”.

A la vista de los presentes que se le hacían, el joyero, sin sombra de duda, tomó el camino del palacio con el corazón henchido de gozo. Dejó su país, abandonando a sus hijos, y a su familia, soñando con riquezas. Pero el ángel de la muerte le decía al oído:

“¡Vaya! ¿Crees acaso poder llevarte al más allá aquello con los que sueñas?”.

A su llegada, el joyero fue presentado al sultán. Este lo honró mucho y le confió la custodia de todos sus tesoros. El anciano médico pidió entonces al sultán que uniera al joyero con la hermosa sirvienta para que el fuego de su nostalgia se apagase por el agua de la unión.

Durante seis meses, el joyero y la hermosa sirvienta vivieron en placer y en el gozo. La enferma sanaba y se volvía cada vez más hermosa.

Un día, el médico preparó una cocción para que el joyero enfermase. Y, bajo el efecto de su enfermedad, este último perdió toda su belleza. Sus mejillas palidecieron y el corazón de la hermosa sirvienta se enfrió en su relación con él. Su amor por él disminuyó así hasta desaparecer completamente.

Cuando el amor depende de los colores o de los perfumes, no es amor, es una vergüenza. Sus más hermosas plumas, para el pavo real, son enemigas. El zorro que va desprevenido pierde la vida a causa de su cola. El elefante pierde la suya por un poco de marfil.

El joyero decía:

“Un cazador ha hecho correr mi sangre, como si yo fuese una gacela y él quisiera apoderarse de mi almizcle. Que el que ha hecho eso no crea que no me vengaré”.

Rindió el alma y la sirvienta quedó libre de los tormentos del amor. Pero el amor a lo efímero no es amor.

Mawlana Yalal al-Din Rumi. 150 Cuentos Sufíes extraídos del Matnawi. Ed. Paidos, Orientalia.

domingo, 26 de junio de 2016

Alfred Korzybski, Semántica general


- La semántica general (creada en 1933) es una ciencia empírica que busca el ajuste del lenguaje a la realidad.
- Al estudiar los problemas de la naturaleza humana, Korzybski vio que se requería la revisión de viejas nociones acerca de los humanos, nociones heredadas de los antiguos griegos. Construyó una definición funcional del "hombre" desde el punto de vista epistemológico, histórico y de la ingeniería.
- Evitó los dogmas mitológicos y se preguntó: "¿Cuál es la característica única que hace humanos a los humanos? A diferencia de los animales, el hombre tiene la capacidad potencial de volver a partir desde el punto en el que la generación precedente se detuvo. El hombre puede crear, conservar y transmitir el fruto de sus aprendizajes personales a las generaciones futuras, mediante proceso socio-culturales y neurológicos. Esta capacidad la llamó timebrinding (enlazar el tiempo).
Como ingeniero que era se preguntó: "¿Por qué las estructuras levantadas por un ingeniero se sostienen o en su caso, se pueden prever sus debilidades, mientras que en los sistemas políticos, económicos, sociales, se vienen abajo y no se descubren sus errores? ¿Qué hacen los ingenieros en el plano neurológico? Utilizan un lenguaje especial, restrictivo pero "perfecto", llamado matemáticas, lenguaje semejante a la de los hechos de los que trata y que produce, resultados empíricos predecibles. En cambio, los políticos, los economistas, levantan estructuras inestables con lenguajes cuya estructura no es semejante a los hechos de la ciencia y de la vida tal como la conocemos hoy en día. Aunque los hechos históricos sean conocidos, las soluciones a los problemas humanos han permanecido bloqueadas por los dogmas metafísicos, mitológicos y precientíficos, que impiden detectar los errores fundamentales".
- Antes que Korzybski, Michel Bréal introdujo la palabra semántica (semainein = "querer decir, significar") insistiendo en el sentido a nivel verbal. Welby, su contemporánea, introdujo una teoría de los significados, algo más organísmico que el mero sentido de Bréal.
Korsybski, en 1933, la llamó semántica general, porque trata de las reacciones nerviosas del organismo humano considerado como-un-todo-en-los-entornos y porque está más fundamentada organísticamente que el "sentido" de las palabras (Bréal) o los significados (Welby).
- Para entender el trabajo del sistema nervioso humano como-un-todo había que establecer los límites de funcionamiento nervioso con ejemplos como: el mejor producto del comportamiento humano (las matemáticas), y el peor (los desórdenes psiquiátricos). Se descubrió que, en los dos extremos, los mecanismos psicológicos eran similares y diferían en su grado no en su naturaleza; y que las reacciones de la mayoría de la gente se sitúan entre ambos puntos. Los individuos "medios", "normales" se comportan a menudo como si determinadas situaciones u acontecimientos, aquí y ahora tuvieran un valor idéntico a otras situaciones u acontecimientos sucedidos en otra parte, algunos años atrás. Tales personas no son conscientes de estas diferencias cruciales en el espacio-tiempo y, al ser incapaces de controlarlo, sus reacciones continúan produciéndose en un nivel infantil y, en consecuencia, desajustado a su situación actual. La psicoterapia busca reorientar a la persona en su espacio-tiempo, eliminando la identificación del pasado con el presente.
- La nueva definición de número como relaciones asimétricas, específicas y únicas desarrolló soluciones en estos términos, conduciendo a la estructura. Ahora, con la estructura, como único contenido del conocimiento humano, y de las matemáticas como sistema de relaciones; la validez de los métodos matemáticos queda bien aplicado a los problemas humanos de la vida.
- Las premisas de la semántica general, también llamada "no-aristotélica", son:
1.- Un mapa no es el territorio. Esto es: una palabra no es lo que representa.
2.- Un mapa no representa todo el territorio. Esto es: una palabra no representa todos los "hechos", etc.
3.- Un mapa es auto-reflexivo en el sentido de que un mapa "ideal" debería incluir un mapa del mapa, etc., indefinidamente. Esto es: el lenguaje es auto-reflexivo en el sentido de que podemos emplearlo para hablar sobre el propio lenguaje.
Sin embargo, nuestras reacciones habituales, están apoyadas en postulados inconscientes, pre-científicos y primitivos que, puestos en práctica, violan, la mayoría de las veces, las dos primeras premisas e ignoran la tercera. Las matemáticas y la semántica general son las únicas excepciones.
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http://esgs.free.fr/es/art/ak1.htm

domingo, 12 de junio de 2016

Jefes con sentimientos

Hace varios años, una gran empresa emprendió un esfuerzo de cambio. Trataba de incorporar más disciplina y compromiso en la organización. El director era un impulsor clave del cambio. En las reuniones de la dirección había bastante tensión. Meses después del comienzo del proceso de cambio, al director le preocupaba la reacción de la gente ante su autoridad. Como aceptaba ante sus amigos que estaba aprendiendo mucho, el consejo que se le dio fue que "dejara que la gente de la organización también lo supiera. Eso serviría para despejar el "mito de perfección" que le rodeaba". Empezó a hacerlo y este simple paso ayudó a que otros también vieran que podían ser aprendices. Desató grandes energías y experimentos y más de una sorpresa...

El cambio es cosa de todos

pp. 81-82 

sábado, 4 de junio de 2016

Hans-Georg Gadamer


Gadamer nació el 11 de febrero de 1900 y murió el 13 de marzo del 2002. Abiertamente anti-nazi, se comprometió durante un buen tiempo a un debate abierto con Habermas, e intentó mantener otro similar con Derrida. Fue discípulo y amigo cercano de Martin Heidegger, de quien recibió sus principales influencias. Entre sus obras traducidas al español se encuentran: “Verdad y Método” considerada su obra principal, editada originalmente en 1960 y con una segunda parte editada en 1986; “El Estado Oculto de la Salud”; “El Giro Hermenéutico”; “Mito y Razón”; entre otros.

Gadamer es considerado uno de los principales exponentes de la Hermenéutica: rama de la Fenomenología que consiste en realizar interpretaciones de textos buscando alcanzar un significado lo más cercano posible al originalmente propuesto por el autor de los mismos.

Podemos ver fácilmente como estos estudios pueden resultar útiles para la psicoterapia. Si tomamos en cuenta que toda persona que busca la ayuda de un terapeuta le presenta a éste una narrativa de su ser y su existencia, la investigación conjunta (del cliente con su terapeuta) de dicha narrativa, puede apoyarse de la hermenéutica de Gadamer para realizar un mayor y mejor acercamiento a la realidad del diálogo que se presenta, y que constituye la base de la conversación terapéutica.

Desde el punto de vista de este filósofo, la aplicación popular de la fenomenología (que suele ser de la fenomenología husserliana) fallaría desde su base al intentar realizar una epoche (suspensión        o puesta entre paréntesis de la actitud natural de transferir significados precedentes a la experiencia actual es decir, el intento de evitar que cualquier juicio o prejuicio interfiera en nuestra comprensión del fenómeno estudiado) antes de poder describir y comprender la realidad que intentamos conocer, en este caso las experiencias de una persona o grupo de personas.

Siguiendo a Heidegger, quien se distanció del que había sido su maestro (Husserl) entre otras cosas por considerar que no es posible “poner entre paréntesis al mundo”,  Gadamer creía que resulta imposible no interpretar: siempre interpretamos, incluso cuando desconocemos o negamos que lo estamos haciendo. Como estableció en su clásico texto, la verdad y el método están profundamente ligados, al grado que no podemos pensar uno sin el otro. Esto significa que cada vez que intentamos comprender la verdad de algo, el método que sigamos para alcanzar nuestro objetivo influenciará de manera importante aquella verdad que lleguemos a conocer. De hecho, en el momento mismo de la percepción estamos realizando ya una interpretación es decir, aquello que percibimos resulta ser en realidad un reflejo de la forma específica como solemos ser y estar-en-el-mundo.

Todos pertenecemos a una cierta sociedad y cultura que nos conforma y moldea a la vez que nosotros participamos de su co-construcción. Por ello, para Gadamer no cabe neutralidad ni autocancelación ante un texto. Aplicando estas ideas a la psicoterapia, diríamos que no resulta conveniente que el terapeuta intente ser “neutral” ante su cliente, ni tampoco que  autocancele sus propias reacciones, pensamientos o emociones ante su cliente o las experiencias que éste le narra. Sería más conveniente reconocer que es imposible no realizar una cierta traducción de su narrativa simplemente en nuestra forma de escucharle. Únicamente reconociendo este hecho fundamental podemos llegar a una conversación en la que se reconozca el encuentro presente entre un Yo y un Tú.

Ante cualquier narrativa (o en otras palabras, ante cualquier experiencia que nos narre un cliente), no podemos evitar relacionarnos con la misma incorporando nuestras opiniones previas y prejuicios. De hecho, es un resultado de la ilustración este intento por alcanzar un “conocimiento objetivo”, libre de prejuicios sobre un fenómeno observado. Sin embargo, uno de los principales avances de la fenomenología es el reconocimiento de que tal acercamiento “puro” resulta imposible. Se puede decir que la ilustración nos trajo “un  prejuicio contra los prejuicios”.

La invitación de Gadamer resulta útil  sobre todo a la psicoterapia de orientación relacional (como es el caso de algunas perspectivas existenciales), ya que si un terapeuta desea establecer un diálogo y encuentro  genuino con su cliente, bien podría empezar por reconocer que no puede no interpretar lo que éste le cuente, y que de hecho la narrativa del cliente ya es una serie de interpretaciones a un conjunto de experiencias y fenómenos. Partiendo de esta realidad, en vez de negar los prejuicios presentes, la conversación terapéutica puede centrarse también en el análisis conjunto de dichos prejuicios e interpretaciones que, después de todo, constituyen una de las bases fundamentales de lo que somos: nuestra historia, cultura y redes relacionales que conforman el sustento mismo de nuestro ser.

Yaqui Andrés Martínez
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domingo, 29 de mayo de 2016

Problemas de pareja


Me gustaría desarrollar el asunto de cómo la gente se cuenta cuentos, cómo se arma libretos y se los cree.

¿No te parece impresionante que alguien se junte o se separe, sufra o se aleje una y otra vez y no tenga claro el porqué?
"Los hombres no sirven para nada", "yo necesito un hombre fuerte y siempre me tocan los débiles", "ya pasó mi cuarto de hora","así como soy nadie me va a querer", "los hombres solo quieren acostarse y después alejarse", "las mujeres lo único que quieren es un tipo que las mantenga", "yo con alguien así jamás tendría nada", etc. etc,.



Cada uno tiene una historia de condicionamientos neuróticos que quiere encajar en la situación con los otros. El tema de los cuentos que se inventa cada uno no sería tan grave de no ser porque terminan por convertirse en profecías que se autorrealizan.

Por ejemplo, una mujer que teme ser abandonada. Cada vez que nota un pequeño alejamiento de su pareja vuelve con el reproche:
"Ves que no me querés, que siempre me dejás sola"

Si el hombre estaba tomando una pequeña y transitoria distancia, ella con sus reproches va a ir reforzando la actitud de él a distanciarse, hasta que el hombre se sienta abrumado y finalmente la deje.

Luego, ella confirmará su teoría de que los hombres siempre la dejan sola, que no se puede confiar en ellos, etc.



En estas situaciones es importante tomar conciencia. Darmos cuenta de qué hacemos para repetir la historia es el primer paso para dejar de hacerlo.
En las parejas los libretos de cada integrante se apoderan cada vez más de la relación e influyen en la percepción que cada uno tiene del otro.
Cada uno asigna a su compañero un rol en su historia y entre los dos crean una realidad distorsionada.
Las personas establecen sus relaciones con una idea de lo que va a ocurrir, se comportan como si eso ocurriera efectivamente hasta que consiguen que suceda.



Estuve viendo a la pareja que me mandaste:
Roberto y Cristina.
Cada uno vino, como siempre vienen las parejas, con sus creencias a cuestas. Ella con la idea de que en una buena pareja el otro debe ser siempre prioridad uno. Él con la convicción de que los problemas del vínculo se deben a que son diferentes,"porque en una pareja lo importante es coincidir".



Hay que ayudar a la gente a salirse del mito que supone que si nos queremos tenemos que
coincidir en todo. No es así, amarse no sígnifíc pensar igual ni quererte más que a mí mismo. La cuestión es que me respetes como soy.
La cuestión es "amarse con los ojos abiertos como el titulo de nuestro libro.
Cuando podemos lograr esto en una pareja, n es tan difícil ponernos de acuerdo, porque y hay un acuerdo esencial: yo te acepto como so~ y vos me aceptás como soy.



Deberíamos insistir acerca de lo maravilloso que es sentírse aceptado como uno es, porque la aceptación nos da sensación de libertad; es como un motor que nos permite soltarnos. Es importante trabajar para aceptar a nuestro compañero como es, viéndolo en su totalidad descubriendo su sistema de funcionamiento
respetando su estilo,y respetando su estilo.



Cuando uno de los integrantes de una pareja dice: "me gustaría que fueras menos esto o más aquello", no advierte que si el otro efectivamente cambiara, cambiaría entonces todo el sistema, y es más, nadie podría garantizar que la persona que reclamaba el cambio siga sintiendo que el otro le gusta, porque el cambio lo habrá convertido en otra persona.
Sabemos que queremos al otro así como es; no podemos saber silo querremos cuando sea de otra manera.
Las personas somos un paquete completo y amar es poder aceptar al otro como un solo paquete, quererlo como es, sin intentar cambiarlo. En fin, todo un desafio.., que empieza por uno mismo.
Aceptarte empieza por aceptarme.
Aceptarse,debemos repetir hasta el cansancio, no quiere decir resignarse o creer que no hay mejoras.
Todo lo contrario: estamos convencidos de que es ese movimiento de aceptación y no pelea (y ninguna otra cosa) lo que puede generar el cambio verdadero.
Todo cambia naturalmente. Si me doy cuenta de eso me entrego sin miedo, porque sé que no me voy a quedar estancado allí, que la vida es un fluir permanente.
Aunque suene contradictorio, querer cambiar es frenar este proceso natural de cambio. Por el contrario., aceptar es permitir el cambio natural que se va a dar sin que yo lo decida.
Estar vivo es estar en movimiento permanente; lo que no puedo hacer es querer dirigir ese cambio.



Si juntamos estos dos temas (el de la falta de aceptación y el de atarnos a nuestras creencias) tendremos el mapa de los problemas del 90 % de las parejas.
Entramos en la pareja llenos de ideas sobre cómo debe ser el vínculo, cómo se comporta una mujer, cómo se comporta un hombre, cómo debería comportarse alguien que nos quiere, qué es y qué no es compartir, cuánto y cómo se debe hacer el amor, si debemos hacer o no todo juntos, etc.
Y ni en la pareja ni en los individuos existe un deber ser que determine lo que es mejor. Lo mejor es siempre ser quien uno es.
Es verdad que es posible evolucionar y superarse, pero solo cuando partimos de aceptar que somos quienes somos aquí y ahora. Dice La Nana:
"Nadie puede construir un puente sobre un río que no ve.
Aceptarnos no quiere decir renunciar a mejorar, quiere decir vernos como somos, no enojarnos con lo que nos pasa, tener una actitud amorosa y establecer un vínculo reparador con nosotros mismos, que es lo que nos ayuda a crecer.
Si seguimos en el trabajo de autotortura, exigiéndonos ser lo que no somos, seguramente terminaremos colgando en alguien la causa de nuestro descontento. En un principio este lugar lo ocupan los padres; pero luego, en la medida en que crecemos desplazamos esta acusación a nuestra pareja: "El (o ella) es el (la) culpable de que no me desarrolle profesionalmente, de que no me divierta, de que no gane plata, de que no sea feliz."
El trabajo empieza por uno.
Aceptarnos es habitar confortable y relajadamente en nosotros mismos.


Amarse con los ojos abiertos
pp. 229-233