viernes, 21 de noviembre de 2014

"¿Dónde están las monedas?". Joan Garriga

Cuando narra el relato de la persona que "no recibió las monedas de su papá", dice:
- La persona desarrolló una sensibilidad especial. Así, cuando encontraba a alguien a lo largo de su camino, sobre todo si era del sexo opuesto, esta sensibilidad le hacía contemplarlo con una enorme esperanza, lo que, SIN DARSE CUENTA, le llevaba a preguntarse: "¿Será esta la persona la que tiene las monedas que merezco, necesito y me corresponden, las monedas que no tomé de mis padres porque no supieron dármelas de la manera justa y conveniente? ¿Será ésta la persona que tiene aquello que merezco?...A esto, algunos lo denominan enamoramiento.
- Cuando el enamoramiento terminaba convirtiéndose en una relación y la relación duraba lo suficiente, la persona generalmente descubría que EL OTRO NO TENÍA LO QUE LE FALTABA, aquellas monedas que no había tomado de sus padres.
- A esto algunos lo llaman desengaño y esta persona se sentía sometida a un tormento emocional que tomaba forma de desesperación, desazón, crisis, turbulencia, enfado, frustración...
- Cuando aparece el hijo, la pregunta volvía inconscientemente: “¿Será este hijo que espero, tan bienamado, quien tiene las monedas que merezco, que necesito y me corresponden y que no tomé de mis padres...?"
- Para este momento la persona está por los 40 y 50 años, la fase media de la vida, sintiéndose vacía, huérfana y desorientada, enferma, sin argumentos para sostenerse.

- Una pareja es una pareja, una relación entre adultos fundada en la igualdad de rango, el intercambio equilibrado y la sexualidad. Es una relación contractual y no incondicional. Hace que las personas se despidan de su infancia.

- ¿Qué significa tomar las monedas?
Tomarlo todo. Todo exactamente como fue, sin añadir nada ni quitar nada, incluyendo lo dulce y lo cruel, lo alegre y lo triste, lo ligero y lo pesado. Todo. Por la simple razón de que ésa es nuestra herencia y el conjunto de experiencias vividas que nos constituyen.

- En lo más profundo de cada uno de nosotros, por muy graves que fueran las heridas, los hijos siguen siendo leales a sus padres e inevitablemente los toman como modelos y los interiorizan dentro de sí.

- La cuestión es: ¿Cómo tomar las monedas difíciles porque incluyen lo doloroso…?
Tomar las monedas no es un acto ideológico, algo que uno pueda decidir que ocurra. Es el resultado de un profundo proceso emocional, de un proceso corporal y de una actitud.

- Sí. A la vida, tal como es. A nosotros, tal como somos. A los demás, tal como son. A nuestros padres, tal como son y tal como fueron, vehículos providenciales de nuestra esixtencia y mucho más.

martes, 18 de noviembre de 2014

Terapia Gestalt, Joan Garriga

Como gestaltista mi forma de hacer terapia individual no dista mucho de la forma de hacer terapia en grupo, ya que lo importante de mi trabajo se halla en mi manera de estar y en las actitudes y valores que evoco, vivencio y trato de potenciar: lo creativo, lo cómico, lo obvio y experiencial, lo friccional y lo compasivo junto con la humanidad.
 
+ La creatividad
Es la capacidad de observar casi como un niño, no interferida por los preconceptos, prejuicios o diagnósticos. Es como ver lo que hay ahí, más allá de lo que debería haber. me parece que tiene que ver con el desarrollo de la indiferencia creativa de la que hablaba Perls.
Si no hay intención de encontrar algo entonces aparece todo como relevante y genuino, uno atiende lo más mínimo.
A continuación uno se pregunta qué expresará esto en la persona, de qué asunto penetrante será manifestación.
La totalidad de la persona dispone de una sitaxis sumamente organizada, sin errores. Los errores los cometemos los terapeutas por nuestros déficits de observación y por tener hipótesis que tratamos de confirmar. Aunque es imposible no tener hipótesis, estar vacío de preconceptos, uno puede acercarse a eso. (Cuento del tuerto)
 
+ La comicidad
Mi propio carácter, mi propia estrategia defensiva conlleva la creencia de que nada es tan serio y real como para que te pueda llegar a tocar verdaderamente. Por otro lado una comprensión carnavalesca de la personalidad humana.
Observo cómo hacemos grandes gastos de energía por mantener una máscara, un rol y una visión del mundo sustentada en estereotipos, falacias y predisposiciones emocionales fijadas...Sin negar la historia de desamor y sufrimiento genuino que haya detrás en su origen, creo que un monto muy grande de sufrimiento es inútil y gratuito.
Trato de ver lo cómico y absurdo de nuestras pretensiones caracteriales tanto como las respeto profundamente.
"Gran parte del dolor que vivimos es falso...y el dolor genuino es menos común". Hay que distinguir entre sufrimiento y dolor. El sufrimento es la evitación del dolor genuino y el intento de permanecer en el falso yo. El dolor genuino es una vivencia susceptible sólo de hacerse presente en tanto haya implicación y entrega amorosa.
El humor y la perspectiva cómica facilitan el trabajo porque ofrecen permisos y una atmósfera de juego.
(No tomarse tan en serio).
 
+ La obviedad
Me refiero a la comodidad que experimento cuando la terapia circula por gestalts bien ancladas en lo experiencial, cuando tienen un soporte evidente en el cuerpo, en un gesto, en una sensación o bien una palabra o frase que "huele plena" y se manifiesta en el aquí y ahora.
Pongo mucho cuidado en distinguir las palabras plenas de las "huecas". Las primeras exponen a la persona y están cargadas de experiencia y representación interior, expresan y muestra a la persona. Las segundas la esconden, suelen mostrar formas de control sobre el otro, te adormecen. La Gestalt que tomo es "lo que me hacen" las palabras, no su contenido; para qué las está utilizando la persona, con qué fines, y cómo aprendió esto y cómo puede hacer nuevos aprendizajes.
Mi objetivo en la terapia es realzar lo obvio, permancer ahí, conectado con la realidad, y alejarme de las fantasías y las verborreas.
Para mí lo obvio es una Gestalt que es atendida, y una gestalt es una pauta, un cómo, un código que la persona utiliza para vivir y conseguir cosas, porque corresponde a su historia personal y sus aprendizajes, y si es importante, nació al hervor de una trama afectiva, y ahí se ancló.
 
+ Fricción
La fricción es parte integrante de una relación rica, y por tanto algo no sólo no evitable ni temible sino incluso promovible, siempre y cuando no sea gratuitamente, sino en un contexto con sentido. Recordemos la idea gestáltica del contacto como la apreciación de las diferencias.
Creo que las principales fricciones se producen cuando se cuestiona alguna presuposición nuclear de los esquemas de funcionamiento del paciente.
Me parece que acentuar lo fricional (emparentado con lo que en Gestalt llamaríamos frustración y confrontación) tiene que convivir con una gran dosis de contención, con la fe de que es un buen camino y mu especialmente con la actitud compasiva que me paree requisito necesario para que una fricción a provechosa terapéuticamente y no meramente una ristra de heridas sin sentido. La fricción no la entiendo sólo en la dirección de la agresión sino más generalmente en la dirección de esta zona de incomodidad y conflicto que sentimos cuando nos adentramos o adentramos al otro en espacios, vivencias y formas que no son las habituales.
No es posible una fricción útil si no está amparada y modulada por un sentimiento amoroso.
 
+ Compasión y humanidad
Los principales recursos del terapeuta son su humanidad y su capacidad compasiva, entendida la primera como aceptación incondicional de sí mismo y del otro, y la segunda como el desarrollo de una actitud que desea honestamente lo mejor para sí mismo y para el otro.
Para que haya cambio se requiere tomar posiciones que no encajen con los modelos del paciente y que rompan el status quo, y me parece que facilita este camino tener una visión más profunda del paciente, poder contactar con el foco de dolor del niño, con sus necesidades pendientes, y desde ahí abrir brechas y desembozar los asuntos pendientes que sostienen su problemática.
Pienso que en terapia tiene mucho valor la capacidad de contactarse (aún sea como actitud interna) con el niño sufriente del otro por la razón de que ofrece más opciones de evocación y respuesta y también sobre todo porque le va a facilitar al paciente el contacto con su fuente de dolor, a partir de cuya evitación edificó du máscara. "Es una empatía profunda con los zapatitos histórico con los que aprendió a caminar y de ahí emprender el vuelo de su identidad."
 
La humanidad la percibo muy relacionada con la convicción interior de hermanamiento con todos los seres vivos y humanos. Se manifiesta en el terapeuta en forma de honestidad, veracidad y transparencia y se podría identificar como el requisito de la congruencia formulado por Rogers.
En términos gestálticos es cuando el terapeuta se vuelve más organísmico y autoapoyado en su propia experiencia soltando las presiones de ser de otra manera. En suma, cuando no hay muchos cuentos que contarse ni falsedades a defender, uno se toma en cuenta por fin a sí mismo y esto que puede a veces no ser gran cosa, es experimentado por el otro como veracidad. Y efectivamente no es gran cosa, sólo humanidad compartida.
En esta descripción del valor de la humanidad está implícita una comprensión del oficio de terapeuta como viaje de exploración y autoconocimiento personal, alejada del modelo médico y técnico.
 
+ A modo de resumen se me ocurre relacionar estas actitudes y valores con metáforas de personajes que las pueden representar:
- Compasión. La figura de la Virgen María y por extensión el arquetipo genérico de la Madre.
- Humanidad. El hermano, que refiere igualdad, apertura, veracidad y un marchar al lado.
- Fricción. El padre quizá representado por Jesús que por amor no duda en denunciar la hipocresía y enfrentar a los extraviados del Reino de Dios (metáfora, a su vez, del verdadero yo o genuino ser).
- Lo obvio y experiencial. El marciano o niño inocente.
- Creatividad. El director de teatro o el poeta.
- Comicidad. La figura del payaso o cómico que hace aparecer el absurdo de cualquier situación.
Así pues, es el terapeuta alguien que se asienta sobre cuatro patas que encarnan los cuatro arquetipos familiares básicos: Madre, Padre, Hermano, Niño; más dos brazos, uno poético, artístico, escénico, creador de realidades y ebrio de magia y belleza y el otro comediante y farandulero.
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Joan Garriga

martes, 11 de noviembre de 2014

La silla vacía, técnica gestalt

La actitud fenomenológica
- Los más importante en Gestalt es nuestra actitud, es decir, nuestra forma de estar en el presente, más allá de técnicas, esquemas prefijados o trucos aprendidos.
- Las condiciones óptimas para acompañar en un trabajo son: 
          + Estar en contacto con lo que está sucediendo en nosotros -sentimientos y emociones-. 
          + Estar en contacto con la situación que nos rodea en el momento presente
          + Estar en contacto con la persona que tenemos enfrente y su proceso.
- De nada sirve la técnica si no se apoya en la creatividad -e intuición- del momento presente, el darse cuenta de lo que se está dando -lo que emerge- en ese momento y de la necesidad emergente.

La técnica
- La "silla vacía” nos permite observar el vínculo entre las partes de la personalidad que están enfrentadas y no pueden integrarse, lo que desgasta a la persona y provoca mucho sufrimiento.
- Los trabajos que se proponen serán más acertados si se elige una polaridad que está en conflicto y la consigna que se le da a la persona es precisa.

¿A quién podemos dirigirle un trabajo de silla vacía?
- A personas que cuenten con un yo fuerte, capaz de integrar las vivencias e ingresar en un mundo imaginario sin confundirse.
- A personas que tengan suficiente capacidad de simbolización como para presentar a sus personajes internos y visualizarlos.
- A personas que tengan la movilidad física suficiente.

¿Dónde?
- Debido a que la técnica es muy movilizadora, el ámbito apropiado es el clínico y con garantía de intimidad. No es una técnica para los grupos de desarrollo personal.

¿Cuándo?
- Cuando la persona necesita integrar aspectos desconectados o en conflicto.
- Cuando la relación de la persona con el mundo es muy tensa o muy sometida.
- Cuando la persona necesita trabajar las despedidas o las separaciones.
- Cuando haya síntomas corporales o emociones bloqueadas.
Sólo intervenimos cuando el proceso está bloqueado, interrumpido o generando mucho dolor. Es preferible demorar una propuesta que hacerla antes de tiempo. Lo que no está resuelto seguirá latente, pero si la persona no está lista para el diálogo se sentirá forzada.

¿En qué consiste?
- Es ofrecerle a la persona la posibilidad de tomar contacto con partes de sí mismo con las que está en conflicto y acompañarlo en el despliegue del diálogo hasta resolver la situación.
- Es enfrentar la polaridad ubicándola en dos espacios diferentes.
- Se sugiere elegir un lugar donde haya más identificación. Son lugares en el espacio físico y en nuestra mente. Son lugares psicológicos, divisiones inventadas con las que nos provocamos sufrimientos.
- La postura física que ayude más.
- La “silla caliente” la ocupa el yo, que está en contacto con una emoción hacia alguien. Tiene necesidad de expresarse, con palabras o en expresión corporal, lo que está experimentando y dirigirse hacia el “otro”.
La “silla vacía” es el lugar de la proyección, es el espacio donde vemos nuestros aspectos internos sin haberlos reconocido. Es el lugar de la persona con la que tenemos conflicto. Es el lugar de la sombra de lo no reconocido. Ubicarnos en estos personajes nos permite recuperar aspectos que nos pertenecen. Identificarnos con ellos favorece la integración de estas partes y nos ayuda a recuperar la energía. Es la posibilidad de ponernos en el lugar del otro, de descubrir cómo es la relación vista desde otro punto de vista. Es la posibilidad de desplegar la polaridad y descubrir el vínculo entre los opuestos.

¿Cómo se logra la vinculación?
- En el ir y venir del diálogo entre ambos “lugares” se va produciendo la integración.
- El contacto es integrador. Cada parte descubre algo del otro y la totalidad que forman.
- Cuando el diálogo se detiene en un “impasse”, el terapeuta necesita intervenir para que la persona enfrente lo que está evitando. Las emociones intensas y las situaciones desconocidas o peligrosas generan miedos. Perls nos enseñó la importancia de atravesar la capa implosiva con la angustia de muerte que contiene para poder explotar cretinamente con la emoción que estaba contenida o que no había sido vivida.
- Es un monodrama donde la persona representa todos los personajes. Ocasionalmente el terapeuta participa para reforzar algún personaje, para destrabar el diálogo, para intensificar la presión sobre el aspecto o el personaje que tiene toda la energía acumulada y no se atreve a explotar en catarsis, o colaborar con su cuerpo en algún cierre reparador o de contacto afectivo.
- Cuando se produce la autorregulación organísmica, las energías se equilibran y la sensación del paciente es muy placentera. Aparece una paz y un alivio de haber “cerrado” algo.

Algunas propuestas de diálogos intrapersonales:
- Una parte del cuerpo con otra parte del cuerpo.
- La persona con una parte del cuerpo.
- La persona con un síntoma.
- La persona con un aspecto de su personalidad.
- Desacuerdos entre partes.

Los diálogos interpersonales:
Son distintos de las confrontaciones “cara a cara” que proponemos en los grupos o en las sesiones de pareja. En ellos exploramos la capacidad de expresión, de autoapoyo y contacto con el otro.
En los diálogos interpersonales exploramos la interiorización de personas y las proyecciones que hace.
Un diálogo puede comenzar con una polaridad y transformarse en su despliegue. Por ejemplo: la persona comienza dialogando con un aspecto que rechaza -diálogo intrapersonal- y aparece un padre muy crítico que tenía en la niñez. El terapeuta le puede proponer continuar con el diálogo con ese padre infantil que apareció. La riqueza de resolver una situación inconclusa es profundamente reorganizadora de las energías y da paz interior.

Momentos de trabajo
- El orden y la claridad en el trabajo no excluye la intuición o la espontaneidad característica del terapeuta gestáltico.
- Se pueden distinguir tres momentos:
          + Presentación de las partes: describir los detalles con claridad.
          + Despliegue del conflicto: expresión directa de sentimientos cuidando la intensidad y la no interrupción; prestar atención al tono de voz, a lo que se dice, al lenguaje no verbal y en especial a lo que está evitando. Es vital llegar al punto fóbico que la persona evita contactar. Para ello frustramos sus manipulaciones con consignas y confrontamos con ella, a veces participando en el lugar de la silla vacía. A veces exageramos la expresión del diálogo para explicitar el vínculo dependiente u opresivo. El conflicto llega a su punto culmen cuando la situación se hace insostenible y la persona necesita resolverla creativamente.
          + La resolución: Es una respuesta novedosa que contenga la expresión genuina de la necesidad predominante y la emoción contenida. Es la explosión emocional que permite la autorregulación organísmica. Es la oportunidad de hacer lo que nunca pudo, de expresar lo inexpresado, de aprender a pararse en sus propios pies. Es el momento de comprender y encontrarse amorosamente con el otro. Es la oportunidad de que las partes se reconozcan como un todo.

Las capas de la neurosis
Con la técnica de la silla vacía la persona va atravesando las capas que Fritz Perls describió:
- Comienza el diálogo en la capa de los roles. Vemos muy poca emoción y vitalidad hasta que comienza a aparecer el contacto con el conflicto. En el despliegue de la tensión se introduce en…
- La capa del impasse y comenzamos a frustrar todas las evasiones del contacto con sus emociones o con la situación para que la persona pueda ingresar a…
- La capa implosiva, donde experimenta la dificultad de la situación inconclusa. Ayudamos a la persona a que pueda enfrentar con sus propios recursos la dificultad de la situación y encuentre por ensayo o por intuición la nueva respuesta. Lo que nunca expresó o lo que nunca intentó. Es el momento del aprendizaje, de descubrir lo que es posible. Entonces la persona ingresa a…
- La capa explosiva, donde la energía emocional fluye y la situación imposible se destraba.

La resolución de un trabajo gestáltico es mucho más que una catarsis emocional. Es una transformación de conciencia que le permite madurar y ajustarse a su edad actual. Es soltar un viejo patrón de conducta y desplegar un recurso inédito para aprender una forma nueva de contacto, más espontáneo y adecuado en el aquí y ahora.

La silla vacía en el ciclo de la experiencia
Según el esquema de Joseph Zinker, podríamos localizar la zona posterior a la energetización como la más propicia para proponerle a una persona un trabajo con la silla vacía. Sin embargo, el trabajo de silla vacía puede comenzar en cualquier parte del ciclo:
          + Podemos trabajar una introyección que está bloqueando a la persona y no puede alcanzar el estado de energetización que necesita para poder accionar y contactar con el entorno.
          + Una fuerte controversia entre un perro de arriba y un perro de abajo culmina con la explosión de rabia de este último.
          + Otras veces, el trabajo comienza con una sensación difusa que la persona siente hacia un ser muy querido y culmina con una sana discriminación del yo y el tú o un darse cuenta importante.
          + Una relación conflictiva basada en la proyección de un sentimiento hostil, vivido con miedo, puede ser trabajada para que la persona alcance el darse cuenta que necesita para continuar el resto del ciclo.

Tipos de cierre de los trabajos de silla vacía
1. Explosivos.
Las emociones se expresan con intensidad. Pueden ser: amor, felicidad, ira, llanto, orgasmo, risa.
2. Integrativos o complementarios.
Pueden ser: Reencuentros interpersonales, autoafirmadores, cierre de situaciones inconclusas.
3. Despedidas o separaciones.


Carabelli, E.
Entrenamiento en Gestalt
pp. 141-163 

sábado, 8 de noviembre de 2014

Juicio injusto


Cuenta una antigua leyenda que en la Edad Media un hombre muy virtuoso fue injustamente acusado de haber asesinado a una mujer. En realidad, el verdadero autor era una persona muy influyente del reino, y por eso, desde el primer momento se buscó a un chivo expiatorio para encubrir al culpable.

El hombre fue llevado a juicio, conociendo escasas o nulas esperanzas de escapar al terrible veredicto: ¡la horca!

El juez, también comprado, cuidó no obstante de dar todo el aspecto de un juicio justo; por ello, dijo al acusado: “Conociendo tu fama de hombre justo y devoto del Señor, vamos a dejar en manos de Él tu destino. Vamos a escribir en dos papeles separados las palabras “culpable” e “inocente”. Tú escogerás y será la mano de Dios la que decida tu destino.

Por supuesto, el mal funcionario había preparado dos papeles con la misma leyenda: CULPABLE. Y la pobre víctima, aún sin conocer los detalles, se daba cuenta que el sistema propuesto era una trampa. No había escapatoria. El juez ordenó al hombre tomar uno de los papeles doblados. Éste respiró profundamente, quedó en silencio unos cuantos segundos con los ojos cerrados, y cuando la sala comenzaba ya a impacientarse, abrió los ojos y con una extraña sonrisa, tomó uno de los papeles y llevándolo a su boca, lo engulló rápidamente.

Sorprendidos e indignados, los presentes le reprocharon: “pero, ¿qué hizo? ¿Y ahora cómo vamos a saber el veredicto?” “Es muy sencillo –respondió el hombre-- es cuestión de leer el papel que queda. Y sabremos lo que decía el que me tragué”.

Y con un gran enojo, ¡¡¡liberaron al acusado!!! 

miércoles, 5 de noviembre de 2014

La relatividad de la percepción


Los jóvenes de la tribu se miraron entre sí, curiosos, cuando el viejo jefe comenzó a encender una pequeña hoguera muy cerca del río. El frío era tan intenso aquella noche (la más larga del año, el punto máximo del invierno) que hasta los riachuelos estaban congelados. 

Con gestos lentos y precisos colgó sobre el fuego una olla llena de agua. Mientras el agua se calentaba, extendió una estera en el suelo y colocó sobre ella tres vasijas de barro vacías. 
Cuando el agua comenzó a burbujear, casi a cien grados, el viejo jefe la echó en la vasija que tenía a su derecha. Después cogió del riachuelo el agua helada casi a cero grados, a punto de congelarse, y la vertió en la vasija que estaba a su izquierda. 
En el recipiente del medio mezcló agua fría y caliente a partes iguales y añadió un poco de la infusión medicinal que estaba tomando. 
Los jóvenes prestaban atención en silencio, cada vez con mas curiosidad. El jefe le pidió entonces a uno de ellos: 
- Pon la mano derecha en el agua helada y la mano izquierda en el agua caliente y déjalas allí durante un rato. 
El viejo respiró hondo tres veces, inhalando y exhalando lentamente. No tenía reloj y no lo necesitaba pues su noción del tiempo era perfecta. Medía con exactitud el paso del tiempo observando el ritmo de su propio cuerpo: la respiración, la pulsación de la sangre en las venas, el compás del corazón, y también el movimiento y el brillo de la luna, del sol y del cielo estrellado. 
- Ahora saca las manos y colócalas en la vasija del centro - le dijo al joven - ¿Cómo está el agua ahora? 
Sorprendido, el joven respondió que sentía calor en la mano derecha y frío en la izquierda. En la mano derecha, que estaba en el agua fría, sentía que el agua de la vasija de enmedio estaba caliente; la mano que había estado en el agua caliente la sentía fría, aunque las dos manos estuvieran sumergidas en la misma vasija. 
El viejo hablaba poco en los momentos en que transmitía sus conocimientos más importantes. Los enseñaba con calma, y a veces repetía la experiencia con varios jóvenes hasta comprobar que todos habían entendido la lección. Otras veces se detenía en algunas frases antes de llegar a la conclusión, para que los oyentes las completasen: 
- El agua puede estar fría o caliente; depende de cómo esté tu mano… 
Respiró, miró de nuevo al joven, le sacó las manos de la vasija y continuó: 
- Como todo lo que sucede en la vida… puede ser bueno o malo. Eso depende…, ¿de qué?
- De uno mismo - respondió el joven indio, contento con la enseñanza, que no olvidaría nunca más. 

lunes, 3 de noviembre de 2014

El proceso de iniciación en los cuentos de hadas

Eliade ve el proceso de iniciación como un patrón compuesto de siete etapas:
- separación de la madre
- muerte y renacimiento simbólicos
- "regresus ad uterum" y renacimiento -olvido de la vida anterior-
- entrada en el mundo salvaje -la selva, el mar-
- el héroe combate contra los demonios con ayuda mágica o animal
- el descenso al submundo, experiencias penosas, tareas imposibles,
- hallazgo de las verdades tenebrosas

Vemos claramente cómo los cuentos de hadas siguen también este mismo patrón.

"Cualquiera que sea la postura que uno tome en la controversia en cuanto al origen y significado de los cuentos de hadas, es imposible negar que las experiencias desagradables y las aventuras de sus héroes y heroínas se pueden traducir siempre en términos iniciatorios…Los escenarios iniciatorios, incluso camuflados como están en los cuentos de hadas, son la expresión de un psicodrama que responde a una necesidad profunda del ser humano”.

Debe tenerse en cuenta que el cuento de hadas emplea a menudo el simbolismo numérico iniciático de los 7 estados del cosmos, los 7 infiernos y los 7 cielos. Los 7 hermanos o hermanas de los cuentos de hadas son, en realidad, aspectos de una persona; de aquí que el séptimo sea el perfecto. (Cfr. el simbolismo del 7 en los chakras, las espirales dinámicas, los días de la semana, la creación según el génesis, etc.)
El número que aparece con mayor frecuencia, después del 7, es el 3. El poder del 3 es universal y el mundo creado es tripartito, como el cuerpo, el alma y el espíritu, el nacimiento, la vida y la muerte, el pasado, el presente, y el futuro, y las tres fases de la luna, suprema controlador del tiempo. Como dijo Aristóteles: "La Tríada es el número del todo, ya que tiene un principio, un centro y un final”. El poder divino también se manifiesta como la Trinidad o Tríada. Es también la cantidad desconocida, el "tertium quod non datur”, por lo que en el cuento el tercer hijo aparece con frecuencia como el simple, la cantidad desconocida.

Todos los rituales están relacionados con el paso de un estado inferior a otro superios, sobre todo en los ritos iniciáticos de paso, transición y transformación. Dice Joseph Campbell: “Toda la mitología, ya sea del pueblo o de los eruditos, preserva la iconografía de la aventura espiritual…Lo mismo ocurre con el cuento de hadas, que procede del mito; en realidad, “el contenido del conocimiento tradicional (folklore) es metafísico. Si no lo reconocemos se debe sobre todo a nuestra ignorancia abismal de la Metafísica”.

Los cuentos satisfacen necesidades psíquicas y espirituales enraizadas profundamente en el individuo y cumplen la función del mito para la raza, ambos siguen líneas tradicionales y obedecen a las leyes universales del simbolismo. En ellos encontramos el motivo constante de la lucha del hombre para encontrar su verdadera valía, su identidad interior, su lugar en el universo.  Sus argumentos hacen referencia a la creación, al Paraíso Perdido y Recuperado, a la unión de los contrarios, a la iniciación, al conflicto entre los poderes del bien y del mal y al significado de la vida, un significado que puede variar desde lo moral y social hasta lo psicológico o mitológico y espiritual, según la interpretación y las necesidades de cada persona. Pero, ya sea psicológico o espiritual, el tema principal es la iniciación y la integración, la transformación del hombre por sí mismo con ayuda sobrenatural, la transición de lo mortal o lo inmortal en el ciclo nacimiento, muerte y renacimiento, que se repite constantemente hasta que logra trascender también y vivir feliz por siempre jamás.

Cooper, J.C.
Cuentos de hadas
pp. 175-188 

sábado, 1 de noviembre de 2014

Para ésa sí valió la pena


Un amigo mío iba caminando al atardecer por una playa mexicana desierta. Mientras caminaba, empezó a ver a  otro hombre a la distancia. Al irse acercando, se fue dando cuenta de que este nativo se agachaba, recogía algo de la arena y lo arrojaba al agua. No dejaba de lanzar cosas hacia el océano una y otra vez.

Al aproximarse todavía más, mi amigo advirtió que el hombre estaba recogiendo estrellas de mar que se habían quedado varadas en la costa, y las estaba arrojando, una por una, de vuelta al agua.

Mi amigo estaba desconcertado. Abordó al hombre y le dijo:
- Buenas tardes amigo. Tengo curiosidad, ¿qué es lo que está haciendo?

- Estoy arrojando estas estrellas de mar, de vuelta al océano. Verá, ahora la marea está baja, y todas estas estrellas de mar han quedado varadas en la orilla.  Si no las arrojo de vuelta al mar,  morirán por falta de oxígeno.
- Entiendo, contestó mi amigo, pero debe de haber miles de estrellas de mar en esta playa. Es imposible que termine con todas; sencillamente, son demasiadas. Y, ¿no se da cuenta de que esto, es muy probable, que esté ocurriendo en cientos de playas en todo el mundo? ¿No ve que simplemente no vale la pena?

El nativo sonrió, se inclinó y todavía recogió otra estrella marina. Al arrojarla de vuelta al mar, replicó:

- ¡Para ésa, sí valió la pena!

miércoles, 29 de octubre de 2014

Para ser humano


1.   Recibirás un cuerpo.
Podrá gustarte o podrás aborrecerlo, pero será tuyo durante todo el período que estés aquí.

2.- Aprendizaje Permanente.
Estás inscrito en una escuela informal de tiempo completo llamada Vida. No menosprecies las lecciones porque te parezcan desagradables o simples.


3.- No hay errores, sólo aprendizajes.
El crecimiento es un proceso de ensayo y error, de experimentación. Los experimentos fallidos son una parte tan importante del proceso como el experimento que acaba de “funcionar”.

4.- Una lección se repite hasta que se aprende.
Cada lección te será presentada en diversas formas hasta que la hayas aprendido. Ya que la hayas aprendido, podrás pasar a la siguiente lección.

5.-  El ayer y el mañana no existen, sólo están en ti como recuerdo y experiencia.
El presente es el instante que vives, es la única realidad. Vive consciente del momento sin escapar al pasado o al futuro.
Lo que quieras hacer con la experiencia es tu decisión. Puedes vivir dolido o agradecido en constante actualización.

6.- El “allá” no es mejor que el aquí”.
Cuando tu “allá” se haya convertido en un “aquí”, simplemente habrás obtenido otro “allá”  que otra vez se verá mejor que el “aquí”. 

7.- Los demás son tan sólo espejos de ti.
No puedes amar u odiar algo referente a otra persona a menos que refleje algo que amas u odias, referente a ti mismo.

8.- De ti depende lo que hagas con tu vida.
Tienes todas las herramientas y recursos que necesitas. De ti depende lo que hagas con ellos. La decisión es tuya.
Puedes vivir dolido o agradecido en constante actualización.

9.- Tus respuestas se encuentran en tu interior.
Las respuestas a las preguntas de la vida se encuentran en tu interior. Todo lo que necesitas hacer es mirar, escuchar y confiar en tu sabiduría.

10.- Olvidarás todo esto.

Fuente: Anónimo