viernes, 18 de agosto de 2017

Aprender de la experiencia ajena

Un león, un burro y un zorro decidieron formar un equipo de caza.
Siguieron, atraparon y dieron muerte a un enorme venado.
El león dijo al burro: "Dividamos los despojos para que podamos comer. Tengo hambre".
El burro, entonces, dividió el venado en tres partes iguales. Cuando el león vio las porciones, rugió enojado, se abalanzó sobre el burro y lo mató.
Dirigiéndose al zorro, le dijo: "Es tu turno. Divide el venado en dos partes".
El zorro miró el cuerpo inerme del burro, tomó una pequeña porción de comida y empujó el resto del venado hacia donde estaba el rey de las bestias.
El león movió la cabeza en señal de aprobación y le preguntó al zorro: "¿Quién te enseñó a negociar tan bien?"
Mirando el cadáver de burro, el zorro respondió: "Mi amigo difunto me enseñó todo lo que necesito saber".
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"Una persona sabia aprende de la experiencia, pero una persona mucho más sabia aprende de la experiencia de alguien más".

Esopo, lecciones de negocios poderosas

p. 154 

domingo, 13 de agosto de 2017

Amor y Economía

En cuanto sabéis qué es el amor, estáis listos para dar; porque sabéis que cuanto más dais, más tenéis. Cuanto más le ofrezcáis a los demás, más irá surgiendo en vuestro ser.

El amor jamás se molesta mucho en pensar si el otro es o no merecedor de recibir. Esas son cosas mezquinas, actitudes mezquinas. El amor jamás es mísero.
La nube jamás se molesta en meditar si la tierra es merecedora de recibir su don. Llueve sobre las montañas, llueve sobre las rocas, llueve por doquier. Da sin poner ninguna condición, sin ataduras.
Y así es el amor: simplemente da, disfruta dando. Quienquiera que esté dispuesto a recibir, recibe. No necesita merecerlo, no necesita estar en una categoría especial, no necesita cumplir ningún requisito. Si todas estas cosas fueran necesarias, entonces lo que dais no es amor. Debe de ser otra cosa y aún desconocéis qué es el amor. En cuanto sabéis qué es el amor, estáis listos para dar; porque sabéis que cuanto más dais, más tenéis. Cuanto más le ofrezcáis a los demás, más irá surgiendo en vuestro ser.
La economía corriente es totalmente diferente: si dais algo, lo perdéis. Si queréis tenerlo, evitad darlo. Recogedlo, sed mezquinos. Es el caso opuesto que con el amor: si queréis tenerlo, no seáis tacaños; de lo contrario, estará muerto, se estancará; apestará, morirá. Seguid dando, y se os manifestarán fuentes nuevas, corrientes frescas fluirán a vuestro ser. Cuando vuestro acto de dar es incondicional, total, la totalidad de la existencia empieza a entrar en vosotros.


Osho, Día a Día 

jueves, 10 de agosto de 2017

6 actitudes al escuchar

Melendo habla de seis actitudes al escuchar:

1.- Actitud valorativa: se da cuando aconsejamos, sugerimos o damos órdenes al otro.
Ventaja: ayudar al otro con alguna orientación cuando está confuso e indeciso.
Desventaja: los valores pueden ser diferentes en ambas personas.

2.- Actitud interpretativa: es la que trata de descubrir al otro los verdaderos motivos de su conducta.
Ventaja: algunas veces puede sacarle al otro (más de una manera pensada que sentida) lo que le está sucediendo.
Desventaja: puede poner a la persona sobre un supuesto fallo que, por tratarse de motivos inconscientes, ella misma no puede juzgar.

3.- Actitud exploratoria: es cuando se solicitan más datos del interlocutor para tener una mejor idea de lo que sucede.
Ventaja: si libremente existen más datos, se daría una visión más completa del problema y una mejor condición de ayuda.
Desventaja: no estaría respetando su intimidad al forzar al otro.

4.- Actitud consoladora: es la que trata de reducir la angustia del otro, quitándole importancia al problema.
Ventaja: generalmente se tranquiliza el otro.
Desventaja: no hay verdadero enfrentamiento del problema sino un ocultamiento del mismo.

5.- Actitud de identificación: se da cuando se acompaña al otro en su sentimiento. Cuando estamos con él.
Ventaja: proporcionarle apoyo al otro en el momento en que lo necesita.
Desventaja: no se le da una solución y no se le ayuda a buscarla directamente.

6.- Actitud de empatía: es cuando tratamos de ponernos en el lugar del otro, pero sin identificarnos con él.
Se llama también comprensiva. Es la ideal en la comunicación, ya que en ella no se aconseja, valora, juzga o interpreta. Simplemente se intenta captar los sentimientos del otro, respetando su libertad.


PREGUNTAS DE REFLEXIÓN
1.- ¿Cuál de estas seis actitudes es la habitual en ti en tu relación con los demás?
2.- ¿Qué te dice sobre ti la respuesta anterior? ¿Estás satisfecho o te gustaría cambiar de actitud? Si se trata de este último caso, ¿qué obstáculos son los que sueles poner con más frecuencia?
3.- Por regla general, ¿qué retroalimentación has recibido de las personas con quienes te relacionas?
4.- Si deseas hacer algunos cambios en tus actitudes con los demás, ¿qué cosas concretas te gustaría trabajar?

La pareja. Elección, problemática y desarrollo

pp. 214-215 

lunes, 7 de agosto de 2017

¿Cuidar la ley o cuidar al hombre?

El juego de la santidad

Bayazid, un santo musulmán, actuaba a veces deliberadamente en contra de las formas y ritos externos del Islam. Sucedió una vez que, volviendo de La Meca, se detuvo en la ciudad iraní de Rey. Los ciudadanos, que le veneraban, acudieron en tropel a darle la bienvenida y ocasionaron un gran revuelo en toda la ciudad. Bayazid, que estaba harto de tanta adulación, aguantó hasta llegar a la plaza del mercado. Una vez allí, compró una hogaza de pan y se puso a comerla a la vista de sus devotos seguidores. Era un día de ayuno del mes de Ramadán, pero Bayazid consideró que su viaje justificaba plenamente la ruptura de la ley religiosa.

Pero no pensaban igual sus seguidores.

De tal modo se escandalizaron de su conducta que inmediatamente le abandonaron y se fueron a sus casas. Bayazid, al ver esto, comentó con satisfacción a uno de sus discípulos: “Fíjate cómo, en el momento que he hecho algo contrario a lo que esperaban de mí, ha desaparecido la veneración que me profesaban”.


Amigo mío: Jesús escandalizó completamente a sus seguidores por parecidos motivos. Las multitudes (nosotros) necesitan un santo a quien venerar o a un gurú a quien consultar. Y tú, amigo, ¿De qué te das cuenta? ¿Acaso tú tienes altas expectativas de alguien? Recuerda, cuando aprendas a aceptar, en lugar de “esperar” sufrirás menos decepciones. 

domingo, 23 de julio de 2017

La piedra

 El distraído, tropezó en ella.
El violento, la usó como proyectil.
El emprendedor, la usó para construir.
El campesino, cansado, la usó como asiento.
El niño, la usó como juguete...
Drummond, la usó como inspiración.
David, la usó para matar a Goliat.
Y Miguel Ángel, sacó de ella una bella escultura. 
En todos estos casos, la diferencia no estuvo en la piedra sino en el hombre.

No existe "piedra" en tu camino que no puedas aprovechar para tu propio crecimiento.
¿Las circunstancias te dominan o tú las dominas?

martes, 4 de julio de 2017

La Jerarquía de Valores

La jerarquía de valores configura de modo específico el criterio axiológico o la conciencia de cada persona.

Cada pueblo, organización, grupo o persona tiene su propia jerarquía de valores...

Una escala que sirva de guía:
1) Valores vitales o biológicos: su cualidad es conservar la vida.
2) Valores psicológicos: su cualidad es mejorar la vida de la persona como tal: su individualidad original e irrepetible, la seguridad, la pertenencia, la convivencia, la estima, etc.
3) Valores Sociales: su cualidad es buscar el bien común: Comunicación, responsabilidad, honradez, orden, derechos, solidaridad, servicio, amabilidad, buena educación, sinceridad, compromiso, justicia, etc.
4) Valores Espirituales: satisfacen las metanecesidades, lo mejor, lo óptimo, lo más excelente de la vida humana: paz, alegría, bondad, verdad, belleza, amor, excelencia, sentido de vida, conciencia cósmica, experiencia espiritual, etc.

Si queremos motivar a alguien, nos resultará fácil lograrlo, si conocemos su jerarquía.

Los hábitos propios y ajenos revelan, de ordinario, los valores que orientan nuestro vivir. El coche que usamos, el modo de vestir, los espectáculos que frecuentamos, los amigos que tenemos, las lecturas que hacemos, las palabras que empleamos, etc.

Ejercicio: Responder a la pregunta en 10 ocasiones.
+ ¿Qué es los más importante para ti en esta vida?
Ojo: Los valores al igual que el criterio axiológico hunden sus raíces en el inconsciente. Hay que cuidar que el ejercicio no sea racional, por eso hay que hacer revisiones y comparaciones entre los valores.
+ Profundizar con submodalidades: ver, oir, gustar, sentir, oler.

Excelencia Personal: Valores

pp. 51-57 

domingo, 2 de julio de 2017

El portero del prostíbulo

No había peor oficio en el pueblo que ser “el portero del prostíbulo”. Pero ¿qué otra cosa podría hacer aquel hombre? De hecho, nunca había aprendido a leer ni a escribir, no tenía ninguna otra habilidad ni conocía otro oficio. Un día, se hizo cargo del prostíbulo un joven negociante con muchas inquietudes, muy creativo y emprendedor y decidió modernizar el negocio. Hizo cambios y citó a todo el personal para dar las nuevas instrucciones de su reglamento. Al portero, le dijo: A partir de hoy, usted, además de estar en la puerta, va a preparar un informe semanal donde registrará la cantidad de personas que entran y además anotará sus comentarios y recomendaciones sobre el servicio."

“Me encantaría complacerlo, señor, pero no se leer ni escribir." -Le dijo el portero-.
- "¿Cómo?... cuánto lo siento, pero indiscutiblemente tendré que prescindir de sus servicios, pues así no me es de utilidad". 


"Pero señor, usted no me puede despedir, ¡yo he trabajado en esto toda mi vida!..."  "Mire, yo comprendo y lo siento mucho, pero no puedo hacer nada por usted, le vamos a dar una indemnización y espero que le baste hasta que encuentre otro trabajo u oficio. De veras que lo lamento y que tenga buena suerte". Sin más, se dio vuelta y se fue.

El portero sintió que el mundo se le venía encima. ¿Qué voy hacer, Dios mío? Recordó que en el prostíbulo, cuando se rompía una silla o se arruinaba una mesa, él lograba hacer un arreglo sencillo y provisional. Pensó que esta podría ser una ocupación transitoria hasta conseguir un empleo, pero sólo contaba con unos clavos oxidados y unas pinzas arruinadas.

Entonces pensó que usaría parte del dinero de la indemnización para comprar una caja de herramientas completa. Como en el pueblo no había ninguna ferretería, tenía que viajar dos días en mula para ir al pueblo mas cercano a realizar la compra. Ensilló el animal y emprendió el viaje. Habiendo regresado ya a casa, cierto día un vecino llamó a su puerta:

“-¡Hola vecino!, vengo a ver si tiene un martillo que me pueda prestar".
“Sí, tengo uno, lo acabo de comprar, pero lo necesito para trabajar " 


Entiendo, pero yo se lo devolvería mañana temprano". "¡Esta bien! A la mañana siguiente, como había prometido, el vecino tocó la puerta.
“-Mire amigo, yo todavía necesito el martillo. ¿Por qué no me lo vende-?” 
“-¡No puedo!, lo necesito para trabajar y además la ferretería está a dos días de camino-”  
“Hagamos un trato  -dijo el vecino-  yo le pagaré los días de ida y vuelta más el precio del martillo, total usted está sin trabajar. ¿Qué le parece?"


Realmente, esto le daba trabajo por cuatro días y aceptó. Volvió a montar su mula y a su regreso, otro vecino lo esperaba en la puerta de su casa.
 “-¡Hola, vecino! Usted le vendió un martillo a mi amigo, vengo a decirle que yo necesito unas herramientas y estoy dispuesto a pagarle sus cuatro días de viaje, mas una pequeña ganancia... Usted verá, no dispongo de tiempo para el viaje.-” El ex-portero abrió su caja de herramientas y su vecino eligió una pinza, un destornillador, un martillo y un cincel. Le pagó y se fue.

Mientras iba por el camino recordaba las palabras de su vecino: “-No dispongo de cuatro días para ir a comprar las herramientas.-”  Si esto era cierto, mucha gente podría necesitar que él viajara para traer herramientas. En el viaje siguiente, arriesgó un poco más de dinero trayendo más herramientas de las que había vendido. De paso, podría ahorrar algún tiempo en viajes. La voz empezó a divulgarse por el pueblo y muchos quisieron evitarse el viaje.

Una vez por semana, el ahora corredor de herramientas viajaba y compraba lo que necesitaban sus clientes. Con el tiempo alquiló una bodega para almacenar las herramientas y algunas semanas después, adaptó una vidriera y la bodega se transformó en la primera ferretería del pueblo. Todos estaban contentos y compraban en su negocio. Ya no viajaba, los fabricantes le enviaban sus pedidos, él era un buen cliente. Y con el tiempo, las comunidades cercanas preferían comprar en su ferretería y ganarse los días de camino. Un día, se le ocurrió que su amigo el tornero, podría fabricarle las cabezas de los martillos. Y luego, ¿por qué no?, las tenazas... las pinzas... los cinceles... y luego fueron los clavos y los tornillos...

En diez años, aquel hombre se hizo muy rico con su trabajo como fabricante de herramientas. Un día decidió donar una escuela a su pueblo. En ella, además de leer y escribir, se enseñarían las artes y oficios más prácticos del momento. En el acto de inauguración de la escuela, el alcalde le entregó las llaves de la ciudad, hizo que cortara la cinta, lo abrazó y le dijo: 

“-Es un gran orgullo para nosotros agradecerle el que usted nos haya donado esta escuela; le pedimos nos conceda el honor de poner su firma en la primera hoja del libro de actas.-”

“-El honor sería para mi.-” dijo el hombre.  “-Nada me gustaría más que firmar allí, pero no se leer ni escribir; soy totalmente analfabeto.-”

“-¿Usted iletrado?...-” dijo el Alcalde que no alcanzaba a creerlo. “-¿Usted construyó un imperio industrial sin saber leer ni escribir? ¡Estoy realmente asombrado! Me pregunto, ¿qué hubiera sido de usted si hubiera sabido leer y escribir?-”

“-Yo se lo puedo contestar-”  respondió el hombre con calma. ¡¡¡Sería el portero del prostíbulo!!!-”
Jorge Bucay